
Pasquale Di Primio y Marianna Catauro junto al pequeño Antonio, mi bisabuelo, emigraron desde Agnone hacia la tierra prometida, que en aquel entonces era La Argentina. Vaya a saber uno de las aventuras y desafíos que implicaba para los emigrantes de aquella época: otro idioma, otra cultura, otras costumbres, etc.
Por aquel entonces, Agnone era tan sólo un caserío con menos de 5.000 habitantes dedicados al comercio y a la construcción. Pueblo reconocido por la famosa fábrica de campanas, considerada una de las más antiguas del mundo.
Antonio Di Primio y Sofía Púlice, ambos italianos, tuvieron 3 hijos: Ítalo, mi abuelo, Armado y Enzo.
Diferentes antecesores entre Argentina e Italia dieron origen a ésta nueva generación, la mía y mi descendencia: Timoteo, Baltazar, Joaquín, Olivia y Juana, junto a mi mujer Rocío, con quien hemos decidido vivir en la tierra de la libertad y de las oportunidades!
Mi propósito
Transmitir a mis clientes conocimiento, sabiduría, experiencia e impronta fruto del esfuerzo y del trabajo a lo largo de mi carrera, que llevo en mi ADN como mis antecesores de Agnone.